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El mundo es una RONDA.

Pepe YezzaPepe Yezza7/10/2026
El mundo es una RONDA.

Hace unos días tuve la oportunidad de participar de RONDA, una experiencia organizada por RIL que durante tres días reunió a 100 funcionarios de distintos lugares del país.

Podría contar muchas cosas de esos tres días.

Las conversaciones. Las ideas. Los debates. Las risas. Los juegos. Las comidas compartidas. Las historias que aparecían, casi sin buscarlas, en cada charla. Las casualidades o causalidades.

Pero creo que me quedo con algo mucho más simple y, al mismo tiempo, mucho más profundo: conocí más de cien mundos nuevos.

Cada persona llega a un encuentro con una historia que no se ve a primera vista. Un recorrido, una familia, una ciudad, decisiones, aciertos, errores, sueños, miedos, aprendizajes y también preguntas que todavía no tienen respuesta.

Y durante tres días tuve la posibilidad de acercarme a muchos de esos mundos.

Aprendí. Compartí. Jugué. Escuché. Me reí. Me emocioné. Y también me dejé sorprender.

Para que eso suceda hay que hacer algo que no siempre nos resulta fácil: abrirse.

Abrirse a conocer al otro sin anticiparlo.
Explorar lo que no conocemos.
Animarse a salir, aunque sea por un rato, de las certezas propias.
Reconocerse en algunas historias y descubrirse diferente en otras.
Y, sobre todo, dar.

Dar tiempo. Dar una conversación. Dar una experiencia. Dar una pregunta. Dar una mirada. Dar algo de nosotros mismos.

Creo que muchas veces vivimos demasiado concentrados en nuestro propio mundo.

En nuestros problemas. En nuestras responsabilidades. En nuestra agenda. En aquello que creemos saber.

Y, sin embargo, cuando nos animamos a abrir una puerta aparece algo extraordinario: descubrimos que afuera hay otros mundos que tienen muchísimo para enseñarnos.

RONDA me volvió a recordar algo que considero fundamental, no solamente para quienes trabajamos en la gestión pública, sino para la vida:

Nadie tiene todas las respuestas porque nadie tiene toda la realidad.

Cada uno conoce una parte. Vive una experiencia. Mira desde un lugar determinado.

Y quizás el desafío no sea encontrar quién tiene la respuesta correcta, sino aprender a conectar esas miradas diferentes para construir algo mejor.

Me fui de RONDA con más preguntas que respuestas.

Y eso, lejos de ser un problema, me parece una buena noticia.

Quizás crecer tenga un poco que ver con eso: con permitir que otras personas nos muevan alguna certeza, nos despierten una idea, nos hagan mirar distinto o simplemente nos recuerden algo que habíamos olvidado.

Después de tres días, me llevé más de cien historias nuevas para mi vida.

Y me quedó una certeza:

El mundo necesita nuestros mundos individuales.

Pero los necesita abiertos.

Curiosos.

Generosos.

Dispuestos a encontrarse.

Cuando esos mundos se conectan, cuando compartimos lo que somos y nos permitimos recibir lo que el otro tiene para dar, aparece algo que ningún individuo puede construir solo:

Un mundo un poco más grande que el propio. Una RONDA de mundos.
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PD. Para seguir la ronda

Algunas cosas que me quedaron dando vueltas después de estos días:

“Nadie tiene todas las respuestas porque nadie tiene toda la realidad.”

"Abrirse también es una forma de aprender."

"Las conexiones entre personas pueden ser tan importantes como las ideas que cada una trae consigo."

Y si esta experiencia te despierta curiosidad, vale la pena conocer más sobre RIL —Red de Innovación Local—, una organización que trabaja para fortalecer las capacidades de gobiernos locales y generar comunidades de aprendizaje entre quienes gestionan en distintos lugares del país.

🔗 RIL: Red de Innovación Local

Quizás una de las mejores formas de transformar nuestras ciudades sea justamente esa: dejar de pensar que tenemos que hacerlo todo solos y empezar a conectar nuestros mundos.